LAS NOVELAS DE LAS QUE SALIERON PELÍCULAS GANADORAS DEL ÓSCAR AL MEJOR GUIÓN ADAPTADO

Fuente: librópatas

Es probable que la primera noticia que mirasteis en la prensa online hoy al empezar el día fue quién había ganado en la edición 2018 de los Oscar. Como predecían muchas quinielas, La forma del agua, la película de Guillermo del Toro, se ha convertido en la mejor película del año.

No es la primera vez que escribimos sobre los premios Oscar en Librópatas: al fin y al cabo, la mitad de las películas que han ganado un Oscar como mejor película son adaptaciones de libros. Esta vez sin embargo hemos querido centrarnos en un premio concreto, el de mejor guión adaptado, para seleccionar a todas aquellas películas ganadoras que estaban basadas en una novela. Esto ha dejado fuera por supuesto a todas las películas que estaban basadas en otras piezas audiovisuales, pero también aquellas que lo estaban en relatos cortos, obras de teatro, memorias o libros de no ficción. En la lista solo entran novelas. La hemos completado buscando quién ha sido la última editorial en publicar en castellano la traducción de la novela en cuestión y quién tiene por tanto los derechos asociados de publicación. Si la novela no ha sido traducida, se mantiene su título original.

¿Qué hemos aprendido de este listado (creado a partir de la información de la Wikipedia y de búsquedas en diferentes librerías online)? Unos cuantos datos curiosos. El primero es que salvo una todas las novelas se publicaron en inglés, el segundo que las tres primeras novelas que dieron para guiones premiados estuvieron escritas por mujeres y el tercero que quien compra los derechos extranjeros en Anagrama está haciendo un muy buen trabajo.

Y sin más aquí va el listado (muy útil,  por cierto, para uno de los puntos delretópata de este año)

1930/31: Cimarrón, adaptación de Cimarron de Edna Ferber

1931/32: Chica Mala, a partir de la novela Bad Girl de Viña Delmar

1932/33: Mujercitas, a partir de Mujercitas de Louisa May Alcott (múltiples ediciones)

1935: El delator, a partir de The Informer de Liam O’Flaherty

1939: Lo que el viento se llevó, de Lo que el viento se llevó de Margaret Mitchell (Zeta)

1945: Días sin huella, de la novela The Lost Weekend de Charles R. Jackson

1946: Los mejores años de nuestra vida, a partir de la novela Glory for Me, de MacKinlay Kantor

1948: El tesoro de Sierra Madre, a partir de la novela El tesoro de Sierra Madre de B. Traven (Seix Barral) Y desde el alemán

1949: Carta a tres esposas, a partir de Letter to Five Wives de John Kempner

1951: Un lugar en el sol, a partir de Una tragedia americana de Theodore Dreiser (Punto de Lectura)

1953: De aquí a la eternidad, a partir de De aquí a la eternidad de James Jones (Ediciones B)

1956: La vuelta al mundo en 80 días, de La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne (múltiples ediciones, sin derechos)

1957: El puente sobre el río Kwai, a partir de la novela El puente sobre el río Kwai, de Pierre Boulle (Celeste)

1958: Gigi, a partir de Gigi de Colette (Veintisieteletras)

1959: Un lugar en la cumbre, a partir de Un lugar en la cumbre de John Braine (Impedimenta)

1960: El fuego y la palabra, a partir de la novela Elmer Gantry de Sinclair Lewis

1962: Matar a un ruiseñor, de Matar a un ruiseñor de Harper Lee (Ediciones B)

1963: Tom Jones, a partir de La historia de Tom Jones, expósito de Henry Fielding (ya en dominio público)

1965: Doctor Zhivago, basada en Doctor Zhivago de Boris Pasternak (Anagrama)

1967En el calor de la noche, basada en En el calor de la noche John Ball (Bruguera en su momento)

1969Cowboy de medianoche, a partir de Cowboy de medianoche de James Leo Herlihy (Planeta, pero descatalogado)

1971MASH, de la novela MASH: A novel of three army doctors, de Richard Hooker.

1972El Padrino,  de El Padrino de Mario Puzo (Zeta)

1973: El exorcista, a partir de El exorcista de William Peter Blatty (Zeta)

1974: El Padrino II, a partir de El Padrino de Mario Puzo (Zeta)

1975: Alguien voló sobre el nido del cuco, de la novela de Ken Kesey Alguien voló sobre el nido del cuco (Anagrama)

1977: Julia, de la novela Pentimento de Lillian Hellman (Argos Vergara en los años 70, ya solo en librerías de viejo)

1979Kramer vs. Kramer, a partir de Kramer vs. Kramer de Avery Corman (Planeta, pero una edición antigua)

1980Gente corriente, basada en la novela Ordinary People de Judith Guest.

1983La fuerza del cariño, basada en la novela La fuerza del cariño de Larry McCurtry (Ediciones B, pero descatalogado)

1986: Una habitación con vistas, a partir de Una habitación con vistas de E.M. Forster (Alianza)

1988Las amistades peligrosas, una adaptación de la novela epistolar de Choderlos de Laclos (muchas ediciones ahora: recomendamos Las relaciones peligrosas en Sexto Piso)  apoyándose, eso sí, en una obra de teatro

1990: Bailando con lobos, a partir de Bailando con lobos de Michael Blake (Mondadori, pero posiblemente ya edición agotada)

1991: El silencio de los corderos, de El silencio de los corderos de Thomas Harris (DeBolsillo)

1992: Howards End, a partir de Regreso a Howards End de E.M. Foster (Alianza)

1993: La lista de Schindler basada en El arca de Schindler de Thomas Keneally

1994: Forrest Gump, de Forrest Gump de Winston Groom (Ediciones B, pero parece agotada la edición)

1995: Sentido y sensiblidad, basada en Sentido y sensibilidad de Jane Austen (sin derechos, así que hay múltiples ediciones)

1997: L.A. Confidential, de L.A. Confidential de James Ellroy (Literatura Random House)

1998: Dioses y monstruos, basada en El padre de Frankestein de Christopher Bram (Anagrama)

1999: Las normas de la casa de la sidra, basada en Las normas de la casa de la sidra, de John Irving (Tusquets)

2003: El señor de los anillos: el retorno del rey, a partir de El retorno del rey, de J.R.R. Tolkien (Minotauro)

2004: Entre copas, a partir de la novela Sideways, de Rex Pickett

2007: No es país para viejos, basada en No es país para viejos de Cormac McCarthy (Literatura Random House)

2008Slumdog Millionaire, en ¿Quiere ser millonario?, de Vikas Swarup (Anagrama)

2009: Precious, de Push de Sapphire (Anagrama)

2011: Los descendientes, basada en Los descendientes de Kaui Hart Hemmings (DeBolsillo)

2018: Call me by Your Name, adaptación de Llámame por tu nombre de André Aciman (Anagrama)

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Estamos en plan explicando la expresión “en plan”.

Fuente: https://verne.elpais.com

Los jóvenes no hablan igual que sus mayores, y esos mayores no hablaron, en su momento, igual que hablaban sus padres. El empleo de determinadas palabraspuede revelar la fecha de nacimiento que hay en tu carné: en los setenta se decía “chachi”; en los ochenta, “guay”; antes de esa etapa se decía que algo era “muy pera” (por muy bueno). Si miramos al lenguaje juvenil actual, vemos que uno de los identificadores de los jóvenes actualmente es el uso de “en plan”.

Atención a esta frase: “Le digo a mi madre que salgo, en plan me voy a la calle en plan tranquilo. Meto en el bolso en plan todo lo que necesito para echar el día fuera y resulta que me dejo las gafas de sol nuevas que me costaron caras, en plan 60 euros o más”. No es real, pero podría serlo: “en plan” es el nuevo chicle, es flexible y está todo el día en la boca de nuestros hablantes más jóvenes.

Esta construcción (preposición “en” + sustantivo “plan”) no es nueva en el idioma y la usamos hablantes de todas las edades para una función concreta, la de “Venimos en plan de auditoría” o “Acudieron en plan de buscar pelea”, casos que se dan desde mediados del siglo XX y donde “plan” tiene el significado de intención, proyecto, modo. Pero en los últimos años esta estructura ha ido modificándose de dos maneras. Por una parte, su forma ha variado y se usa más sin “de” (“Héctor está ya haciendo maletas en plan vacaciones” y no “en plan de vacaciones”). Por otra parte, y esta es la historia verdaderamente novedosa, en el español de España ha asumido entre los hablantes jóvenes muchos otros significados nuevos.

Si decimos la frase “Brenda no viene hoy a trabajar. En plan, se ha pedido el día”, vemos que “en plan” significa “o sea” y explica de otra forma o ejemplifica lo que se está diciendo.

Otro valor innovador se usa en frases del estilo “Jaime me escribió en plan te vamos a subir el sueldo”, donde “en plan” tiene un valor similar al de poner unas comillas en el discurso escrito. Cita las palabras de otro.

Puede servir para situar el foco sobre algo, poniendo de relieve justo lo que sigue a “en plan”: “Una cosa es tatuarse una palabra, pero Mari Luz se ha tatuado en plan toda la pierna”. Y se usa también para mitigar y paliar el efecto de lo que se dice: “Emi se acaba de sacar el carné de conducir, en plan que prefiero no ir en su coche”.

Que sea útil para quienes lo usan y que tenga unos valores definidos no quiere decir que no pueda resultar exasperante oírlo constantemente en cada frase de un adolescente español. De hecho, ha despertado quejas por parte de profesores , que dicen que sus alumnos abusan de esta expresión. E incluso los propios usuarios, que reconocen que “en plan” es un elemento definitorio de su forma de hablar, pueden llegar a parodiar ese empleo extremo.

El lenguaje juvenil español tiene, como todos los lenguajes juveniles, sus marcas propias, cambiantes y muy poco duraderas. La forma de interacción que emplean entre ellos los jóvenes, oralmente y de forma coloquial, es históricamente una constante fuente de cambios lingüísticos, cambios efímeros que aguantan en vigor hasta que son reemplazados por una nueva generación. Una lee este artículo de 2015 sobre lenguaje juvenil y comprueba que alguna de las palabras que se señalaban como propias de los jóvenes españoles han quedado ya anticuadas (¡en solo tres años!). Y, si hacemos un viaje hacia atrás en el tiempo, vemos un fenómeno similar: en los finales de los setenta, el Manifiesto de lo Borde que publicaron los componentes del genial grupo de rock andaluz Smash dividía la humanidad entre los hombres de las praderas, de la montaña, de las cuevas lúgubres y de las cuevas suntuosas. Leerlo es leer las palabras del lenguaje juvenil de los setenta:

Los hombres de las praderas son los únicos que están en el rollo y que han salido del huevo. Los hombres de las cuevas lúgubres se enrollan por el palo del dogma y te suelen dar la vara chunga. Los hombres de las cuevas suntuosas se enrollan por el palo del dinero y del roneo”.

Algunas de esas expresiones se han mantenido, otras no. La grandeza de las lenguas es que suelen ser bastante democráticas en la génesis y el ocaso de estos cambios lingüísticos. Tal vez dentro de unos años seamos capaces de hablar del inicio y del fin de la moda del emplanismo. Por eso, no tiene sentido escribir en plan “alarma: los jóvenes hablan raro”, porque estas modas lingüísticas vienen y se van. No te pega tener más de 35 y decir “hasta nunqui”, al igual que a esa edad no es común ser un emplanista o adicto a “en plan”.

Han pasado casi cuarenta años de la canción de Radio Futura, pero con ellos ya aprendimos que lo que le toca a cada joven que empieza a hacerse con el mundo es caer enamorado de la moda juvenil, en plan lo que sea.

 

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La escritora francesa Fred Vargas gana el Princesa de Asturias de las Letras

Fuente: El País

La autora de novela negra es la séptima mujer en 37 años que obtiene el galardón en su apartado literario

Es una de las escritoras de novela negra con más seguidores en el mundo, aunque su vocación más temprana fue la arqueología. Sus obras son muy originales, entretenidas y están muy bien escritas, según coincide la crítica y su legión de lectores. Además, su literatura ofrece una carga de profundidad en el análisis de las relaciones sociales y una radiografía contemporánea de su país, Francia, en la línea de los mejores escritores del género. Por todo ello, Frédérique Audoin-Rouzeau, más conocida literariamente como Fred Vargas (París, 1957), ha ganado el Premio Princesa de Asturias de las Letras.

Es la séptima mujer en obtener el galardón, uno de los más prestigiosos de la literatura en España, en las 37 ediciones que se ha otorgado. La última escritora en ganarlo fue la canadiense Margaret Atwood hace 10 años. La primera fue Carmen Martín Gaite, que en 1988 compartió premio con el poeta José Ángel Valente.

La última novela de Fred Vargas publicada en español es Cuando sale la reclusa(Siruela, traducción de Anne- Hélène Suárez), que supone una sínteses de su novelística: un argumento sólido y sin artificios, un personaje central poderoso y original, grandes secundarios, inteligencia y respeto por el lector y diálogos brillantes.

Refractaria a las entrevistas, en una que concedió a EL PAÍS en 2005 aseguraba: “No sé por qué empecé a leer de pequeña novelas policiacas, cuando nadie las leía en casa. No he dejado de leerlas desde entonces. En cuanto a decidir escribirlas, es bastante sencillo: era arqueóloga, tenía 28 años y conocía mi oficio. Pero, a pesar del mito, es una ocupación bastante científica, bastante austera. De vez en cuando sentía la necesidad de ir a jugar a otra parte. Entonces, una noche, después de trabajar en una excavación, decidí escribir una novela policiaca. Para divertirme. Al día siguiente compré un cuaderno y un bolígrafo, y así empezó”.

El filósofo Fernando Savater es uno de los numerosos admiradores de Fred Vargas, a la que considera “una de las mejores novelistas francesas del momento en cualquier categoría y género”.

SOLO SIETE MUJERES EN 37 AÑOS

El Premio Princesa de Asturias de las Letras, que se creó en 1981, solo ha galardonado a siete mujeres en lo que lleva de historia. La primera fue Carmen Martín Gaite, que en 1988 se alzaba con el reconocimiento, aunque de manera compartida con el también escritor José Ángel Valente. La novelista fue una de las figuras más importantes de las letras hispánicas del siglo XX con títulos como Entre visillos, El cuarto de atrás o Nubosidad variable.

Hubo que esperar hasta 2001 para que una mujer volviera a obtener el premio y fue gracias a la pluma de Doris Lessing con textos como El cuaderno dorado, que la convirtió en el icono de las reivindicaciones feministas. Dos años después, dos mujeres recibían el premio al mismo tiempo: Fatima Mernissi, la historiadora de origen marroquí que dedicó su vida a trabajar por la condición femenina en las sociedades musulmanas; y la estadounidense Susan Sontag que destacaba por su polifacética carrera como directora de cine, ensayista, filósofa, así como profesora.

En 2005, fue la brasileña Nélida Piñón quien obtuvo el Premio de las Letras por obras como Fundador o Corazón andariego. La última en esta breve lista es la canadiense Margaret Atwood que fue galardonada en 2008, justo hace 10 años, por obras como El cuento de la criada, que hoy se ha convertido en la serie más exitosa de HBO por su contenido feminista y la fuerte crítica social que expone.

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Pasaporte Cultural: desayuno y cuentacuentos.

 

El equipo de la biblioteca ha querido celebrar este primer trayecto del Pasaporte Cultural, agradeciendo  la gran acogida que ha recibido por parte del alumnado, con un desayuno en el Restaurante de Hostelería 2 y una sesión de cuentacuentos, a cargo de Mariano Lasheras.

Sin duda, ha sido una jornada agradable y entrañable en la que todos hemos disfrutado: empezando por el suculento y variado desayuno que los profesores y alumnos/as  de Hostelería han preparado  y que tan bien nos han atendido. Enhorabuena y muchas gracias.

A partir de las doce y media en la biblioteca,  Mariano Lasheras, cuentacuentos profesional, siempre tan dispuesto y atento,  nos ha atrapado con sus historias, de las que nos ha hecho partícipes y cómplices, para finalizar  la sesión con un baile tradicional en las pistas del instituto.

Muchas gracias a todos/as una vez más por hacer posible iniciar y llevar a cabo  este apasionante viaje cultural. Os esperamos en el embarcadero el curso que viene!!!!

Os dejamos con algunos momentos de la jornada.

Durante el desayuno ¡Rico, rico!!

 

En la biblioteca con Mariano, disfrutando de la palabras y en las pistas bailando:

 

 

 

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Poesía Para Llevar 42:”La acacia en flor”, de William Carlos Williams.

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El número 42 nos llega desde el IES Baltasar Gracián de Graus y es un bellísimo y primaveral poema de William Carlos Williams. Se titula La acacia en flor y seguramente sorprenderá a nuestros coleccionistas por su sencillez y por todo lo que sugiere su lectura.

A partir del miércoles podéis pasar por la biblioteca a recogerla  o descargarla desde aquí:ppll_1718_42_La acacia en flor_Williams

Resultado de imagen de William Carlos Williams

 

LA ACACIA EN FLOR

William Carlos Williams (Nueva Jersey, 1883-1963)

Entre

verdes

ramas

tiesas

viejas

tersas

rotas

vuelve

blanco

dulce

mayo

An Early Martyr and Other Poems (1935)

(Versión de Matilde Horne y Carlos Manzano)

Texto original:

THE LOCUST TREE IN FLOWER

Among / of / green // stiff / old / bright // broken / branch / come // white / sweet / May // again

 

En este artículo de El País hablan del poema, del autor, de sus amistad con Pound y de su concepción de la poesía:

http://blogs.elpais.com/letra-pequena/2013/05/el-poema-de-mayo.html

En este enlace podéis leer más poemas de William Carlos Wiliams en español y en su versión original:

http://www.fronterad.com/?q=nube-habitada-william-carlos-williams

Por último, en este enlace hay una personalísima versión de Michael Pisaro en la que combina música y silencio:

 

 

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23 TIPOS DE LECTORES. ¿Y TÚ CUÁL ERES?

Fuente: lapiedradesisifo

   Hace tiempo leía un artículo de Lincoln Michel publicado en Electric Literature sobre los conceptos de «lector verdadero» y «lector falso». La conclusión, expresada desde su título, es que ambos conceptos son falsos. Existen muchos tipos de lectores y no hay ‒no debería haber‒ un lector más verdadero que otro. De hecho, casi podría decirse que existen tantos lectores como personas hay y como libros hay, lo cual nos deja una buena cantidad de lectores, porque ni siquiera una misma persona se comporta de la misma manera con todos los libros que lee. Sí que es verdad que es posible recopilar unos patrones de lectura, e incluso asignarlos a distintas clases de lectores, aunque solo como un juego, porque cualquier intento de generalizar una actividad tan compleja está condenado al fracaso. De cualquier manera, vamos a intentarlo. Habrá lectores que se sientan reconocidos y otros que no. Y los habrá que se identifiquen con diferentes tipos en diferentes momentos o con diferentes libros. Tal vez sean una mezcla de dos o más de ellos. Y tú, ¿cuál de los siguientes lectores crees que eres?

Lector hater

   Muchas personas leen para disfrutar, para evadirse, para pasar un buen rato, pero este no suele ser su caso. Casi podría decirse que ama la lectura tanto como la odia. No puede leer más de tres palabras seguidas sin encontrar algún fallo. Los personajes están mal construidos; ¿qué clase de giro en la trama es este?; esta novela histórica está mal documentada; ¿de verdad ese es el final del libro?; ¿es que el autor no sabe juntar bien tres frases seguidas? Estas, y muchas frases más parecidas, son el mantra del lectorhater. El lector hater cerrará el libro con odio, pero al mismo tiempo lo hará con una secreta sensación de satisfacción, al considerarse superior a él. Si escribiera, yo podría hacerlo mucho mejor, piensa. Lecturas recomendadas: Crepúsculo, Cincuenta sombras de Grey, cualquiera de Dan Brown.

Lector crítico

   Es parecido al anterior. Efectivamente, para él es más fácil odiar que amar un libro, pero cuando sucede que ama uno, lo ama profundamente. No se sumerge solo en el argumento sino que es capaz de ver el libro desde una infinidad de perspectivas literarias. Y a continuación lo expresa con un gusto exquisito. Le encanta hablar de los libros que lee, ya sea para destrozarlos o para elevarlos a la categoría de obra de arte. Sus reflexiones a menudo podrían servir de prólogos para esos libros. Si alguien se atreve a criticar uno de sus libros fetiches le saltará al cuello con odio. Este tipo de lector normalmente suele tener un blog o un canal en youtube donde expresa sus opiniones. Lecturas recomendadas: cualquier libro de Paul Auster, de Murakami o de Enrique Vila-Matas.

Lector esnob

   Jamás leerá un libro que se incluya dentro de alguna lista de los más vendidos. Es también un lector de modas, pero no de cualquier moda sino la de las elevadas por las élites culturales o por algún premio con prestigio. En ese sentido, siempre tiene algún sumplemento, revista o crítico cultural de referencia, a quien suele creer a pies juntillas. De la misma manera, nunca compraría un libro en unos grandes almacenes sino que siempre lo hará en pequeñas librerías independientes o de barrio. Tampoco leerá nada que generalmente se considere como mala literatura. Lecturas recomendadas: algún ganador de un Pulitzer o cualquiera de los libros publicados por Pálido fuego.

Lector meditabundo

   Rechaza de lleno leer cualquier libro que tenga el más mínimo atisbo de ficción. Considera que toda lectura debe tener un propósito, tiene que ser significativa y contener ideales; de toda lectura hay que aprender algo. No es que no lea por diversión, que también puede hacerlo, pero para eso está Internet. Los libros son algo más serio, cree. Evidentemente, su género preferido es el ensayo, aunque también suele leer bastante periodismo. Lecturas recomendadas: La decadencia de Occidente, libros de economía o política.

Lector paciente

   Lento y constante pero efectivo. Si leer fuera la carrera entre la liebre y la tortuga, este lector sería la tortuga. Compra un libro, y lo lee. Compra otro libro, y lo lee. Toma un libro prestado de la biblioteca, lo lee, y lo devuelve. Saca otro libro, lo lee, y lo devuelve. Cada libro que cae en sus manos es leído de manera sistemática y metódica. Normalmente no suele dejar un libro a medias, a no ser que haya un motivo completamente justificado. Siempre intentará terminar los libros, y si no lo hace se sentirá culpable. Lecturas recomendadas: cualquiera. Lo leerá de todos modos.

Lector destructor

   Su casa está repleta de libros esparcidos de cualquier manera, abiertos, con las cubiertas dobladas y las páginas anotadas. Destroza los libros pero al mismo tiempo los ama. Si los libros fueran cachorritos este lector querría abrarzarlos bien fuerte, apretarlos más y más, sin darse cuenta de que les está haciendo daño. No le importa poner en peligro la integridad de los libros porque están para leer, y leer es lo más importante. Se llevan un libro a la playa y se llena de agua y de arena, o lo dejan abierto al sol, que blanquea sus página. Pero aunque sus libros se estropeen, los conserva de todos modos, porque son sus libros y les encantan. Lecturas recomendadas: cualquiera, pero prueba a leer en Kindle.

Lector de lectura pospuesta

   Le encantan los libros. Cuando va a la librería no puede evitar comprar uno o dos. Cuando llega a casa los deja a un lado, quizá con algo de reverencia, como intuyendo que son una obra de arte digna de admiración. Los suele colocar a la vista, en una estantería o en la mesita de noche, listos para ser leídos en cuanto tenga ocasión. Pero esa ocasión suele demorarse porque tiene poco tiempo para leer. Pueden pasar días, semanas o incluso meses antes de que abra esos libros. Cuando finalmente lo haga es probable que lo disfrute mucho y que piense que cómo es posible que no lo haya leído antes. Lecturas recomendadas: El principito, La metamorfosis, Fahrenheit 451.

Lector de postureo

   En realidad no le gustan los libros. Los compra solo para mostrarlos. Si tiene dinero suele comprar ediciones de lujo y los coloca en bonitas estanterías de caoba en el salón o en el comedor. Por supuesto, nunca tuvo la intención de leer ninguno de ellos. No hay que perder el tiempo tratando de convencerlo de las bondades de la lectura. Simplemente hay que pensar que si alguna vez lee uno de esos libros y lo disfruta quedará redimido. Lecturas recomendadas: cualquier clásico gordo y que luzca, comoLos miserables, Guerra y paz o El Quijote.

Lector bibliófilo

   Más que la lectura ama los libros, que no es exactamente lo mismo. Hay muchos tipos de lectores bibliófilos. Los hay que les encantan los libros viejos, su olor, sus arrugas, el color amarillo de sus páginas; también los hay que se entusiasman con los libros nuevos, con su olor a tinta y su frescura, disfrutan pasando la mano por una pila de libros nuevos. Algunos aman las novedades en tapa dura, los que hay que son felices con libros rescatados de la calle y los que encuentran su máxima felicidad en primeras ediciones, sin son firmadas mucho mejor. Y, por supuesto, está el lector bibliófilo que es la suma de todos. El lector que adora los libros, en cualquiera de sus maneras y sus formas. Lecturas recomendadas: cualquiera le va a entusiasmar, aunque si es una primera edición mucho mejor.

Lector desacompasado a su edad

   Básicamente pueden dividirse en dos tipos: adultos que leen libros de niños o de jóvenes y niños que leen libros para adultos. Los primeros, cuya existencia por fin se ha reconocido después de tantos años, no tienen por qué sentir vergüenza de sus hábitos de lectura, como ya dije en un artículo. Muchos de ellos tienen blogs o canales de youtube donde comparten sus gustos con otros lectores afines. En el segundo grupo están los lectores a los que alguien les dijo alguna vez algo así como «ese libro no es para tu edad» o «ese libro es demasiado difícil para ti», y aún así lo leyeron, y ya no hubo marcha atrás. Lecturas recomendadas: para los niños Dickens, Salinger o Harper Lee. Para adultos J.K. Rowling, Rick Riordan, Suzanne Collins.

Lector fan

   Son desesperadamente devotos. Se adhieren al autor que les gusta como una lapa y leen absolutamente todo lo que escribe, sea bueno o malo, con independencia de las críticas que tenga o de las opiniones que les lleguen. Y cuando ya han agotado a ese autor, porque al final siempre lo acaban agotando tarde o temprano, comienzan con un incansable lamento exigiendo que saque nuevos libros. Se les reconoce porque son capaces de cruzarse el país entero para ir a una firma de libros y porque todo el mundo sabe qué regalarles para su cumpleaños. Lecturas recomendadas: depende del autor del que sea fanático.

Lector fandom

   Es una variante del anterior, su evolución. Al haber agotado a un autor, algunos de sus lectores sienten la necesidad de alargar ese universo y continúan escribiendo nuevas historias basadas en él y en sus personajes. Hay lectores a los que no les importa que no les importa que ese nuevo universo no tenga el sello original con tal de seguir leyendo aventuras sobre sus personajes favoritos. Lógicamente, estas historias rara vez aparecen publicadas en papel y este tipo de lectores suelen leer a través de foros de fandom en Internet. Lecturas recomendadas: como en el anterior caso, depende del autor del que se sea seguidor.

Lector acaparador

   «Tsundoku» es un término japonés que se refiere al hábito de la adquirir de todo tipo de libros, pero dejando que se amontonen sin leerlos. Tiene mucho del lector bibliófilo, pero es menos selectivo. No es que no le guste leerlos, pero necesita más y más libros, y llega a unos extremos en los que ya no es humanamente posible leer a la velocidad a la que va consiguiendo libros nuevos. Visitar una librería puede ser la catástrofe más placentera de todas. Si tiene dinero vuelve con una nueva montaña de libros y si no lo tiene sufre tremendamente por no poder seguir aumentando su colección. Si visita una biblioteca se frustra sabiendo que todos esos libros nunca estará de forma definitiva en su poder. Huye de estos lectores si alguna vez te dicen que tienen que hacer una mudanza. Lecturas recomendadas: cualquiera.

Lector promiscuo

   Un día puede empezar con unas pocas páginas de una novelita y al día siguiente leer algo totalmente distinto en el metro, un nuevo libro cuando llega a casa del trabajo, y otro en el trabajo también, si es que tiene algo de tiempo de descanso. A la hora de dormir, no hace falta decirlo, también lee algo completamente diferente. Este lector tiene un montón de frentes abiertos al mismo tiempo y consigue llevarlos todos adelante. ¿Confunde personajes o argumentos? ¿Presta más atención a unos libros que a otros? Tal vez. Pero es incapaz de comprometerse con un solo libro; es una especie de hippie de la lectura. Lecturas recomendadas: libros que puedan terminarse rápido o cuya lectura pueda interrumpirse, como novelas cortas, colecciones de relatos o de ensayos.

Lector compulsivo

   Se le reconoce porque siempre, absolutamente siempre, lleva un libro encima y aprovecha cualquier ocasión para abrirlo, aunque sea un par de minutos. Podrás verlo leyendo en el metro, en la mesa de una cafetería o en la cola de un banco. De pie o sentado. Ahora mismo, mientras estás leyendo esto, él está leyendo un libro, no lo dudes. No importa qué libro sea, en realidad, siempre y cuando tenga página, e incluso aunque no las tenga ‒también lee en formato digital‒. Lecturas recomendadas: cualquiera le viene bien.

Lector influenciable

   Escucha las opiniones y recomendaciones de lecturas de todos, desde su madre hasta Mercedes Milá. Lo mismo cree a pies juntillas la lista de libros que hay que leer del periódico de turno que la de Borges, la de Mark Zuckerberg o la de Emma Watson. Le gusta leer en grupo. Lecturas recomendadas: Patria de Aramburu, cualquiera de Dolores Redondo.

Lector de antes de dormir

   El único momento del día en que lee es cuando va a dormir. Se lleva su libro a la cama, lo lee acostado, sintiendo cómo su cuerpo se va relajando, cómo entra en un mundo alternativo que nada tiene que ver con la realidad, y poco a poco sus ojos se van cerrando, hasta despertarse a las tres de la mañana con el libro sobre la cara y la luz de la mesita de noche encendida. Dependiendo del aguante que tenga puede leer más o menos tiempo. Lecturas recomendadas: cualquiera, aunque si sientes que lees poco tiempo y que te duermes demasiado pronto, podrías leer estos consejos para evitar que te ocurra.

Audiolector

   Es es único lector de esta lista que consigue lee sin leer. El truco está, por supuesto, en usar audiolibros. Aquí entran dos tipos de lectores distintos. Por una parte están las personas que se niegan a dar por válidas esas excusas de que no se lee por falta de tiempo, y no dejan pasar el ratito de hacer la comida, de limpiar la casa, de hacer algo derunning o de ir al trabajo en metro sin un buen chute de literatura ‒oída, eso sí‒. Por otro, están las personas que tienen una rutina de trabajo que les permite escuchar un audiolibro, como aquellos que tienen que conducir largas distancias. Lecturas recomendadas: debería echarle un vistazo al catálogo de Seebook.

Lector público

   Cuando lee algo, ya sea que le encante o que lo deteste, no puede dejar de hablar de ello. Tiene cuenta en todas las redes sociales y cada día lo hace en ella. Es capaz de escribir decenas de tuits seguidos comentando el libro que lee página a página ‒o en su defecto sube capturas de párrafos enteros‒. Su cuenta de Instagram está llena de fotos de los libros que va leyendo. Le gusta compartir y a veces, incluso, es capaz de prestar libros. Lecturas recomendadas: cualquier libro que tenga una cubierta bonita o páginas que salgan bien en fotografías, como los de Frida Ediciones.

Relector

   Sabe lo que le gusta y en lugar de andarse por las ramas y arriesgarse a encontrar algo nuevo que no le guste prefiere enfocarse en lo que ya conoce. Lee los mismos libros una y otra vez, vuelve a ellos como si fueran viejos amigos, que en realidad es lo que son. Alguna que otra vez debería arriesgarse y dar el salto leyendo algo completamente desconocido, aunque le vaya mal. Lecturas recomendadas: cualquiera que ya haya leído.

Lector complejo

   Es una combinación de muchos de los anteriores. De hecho, cada nuevo libro que lee puede hacer que afloren distintos tipos de lectores y, a veces, incluso puede ocurrirle en el mismo libro en distintas páginas. Es un alma libre, salvaje, que se niega a ser definido ni categorizado. Lecturas recomendadas: imposible recomendarle una lectura a este lector.

No lector

   Dice que no lee porque no tiene demasiado tiempo pero lo que en realidad quiere decir es que la lectura le aburre. Muchas veces ha llegado a esta situación como consecuencia de alguna experiencia traumática con un libro o quizá porque leyó el libro menos indicado en el momento menos adecuado. No hay que darlo por perdido porque el hecho de que no te guste la lectura no es algo irreversible. Puede empezar dándole una oportunidad a un libro pequeño, sobre algún tema que le interese mucho. Tal vez así descubre todo lo que puede aportarle la lectura, porque no hay duda de que una vida sin libros es menos vida. Lecturas sugeridas: Para empezar, libros cortos y fáciles de leer; novelas gráficas o cómics. Siempre sobre temas que le interesen.

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Recomendación del día: el maratón y la maratón, formas adecuadas.

Fuente: http://www.fundeu.es

La palabra maratón puede emplearse tanto en masculino (el maratóncomo en femenino (la maratón), según el Diccionario panhispánico de dudas.

En los medios de comunicación pueden encontrarse frases como «Más seguridad para el maratón de Nueva York» o «Empieza el juicio por el atentado en la maratón de Boston en 2013», ambas válidas.

De acuerdo con la Academia, el sustantivo maratón, que alude a una ‘carrera pedestre de resistencia’ y, en general, a una ‘competición de resistencia o actividad larga e intensa’, comenzó a circular en el primer tercio del siglo XX con género masculino, aunque más tarde, por influencia del género de prueba o carrera, se extendió su uso en femenino, que también se considera apropiado.

El Diccionario panhispánico de dudas desaconseja, en cambio, la grafía marathón.

Se recuerda asimismo que los términos maratoniano y maratonista son los adecuados para referirse a los participantes en esa prueba.  

 

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