Estos poemas hablaban de sexo y seguro que no te habías dado cuenta

Fuente: Huffington Post

Hasta Góngora y Bécquer jugaban con metáforas para hablar sobre el acto sexual.

No solo el reguetón o la poesía moderna hablan de sexo. El acto sexual ha sido un referente desde el principio de los tiempos y su reflejo en la lírica no iba a ser menos. Todos sabemos que los poetas tenían sus musas. De lo que no nos habíamos dado cuenta es de que el amor no era tan virginal y tan puro como parecía en sus sonetos. Hay que leer entre líneas (o entre versos).

Desde Lorca a Neruda, pasando por Bécquer o Alexaindre, todos introdujeron con sutileza distintas referencias eróticas en sus poemas. Al pene, a la masturbación, al coito o a la vagina, los aparentes poemas románticos hablaban de eso.

Aquí te dejamos una pequeña selección de estos poemas sexuales en cubierto.

La espera, de Caballero Bonald

Este poema del escritor jerezano, publicado en 1951, dejaba entrever un pensamiento que no estaba bien visto en la época. En los cincuenta, cuando la minifalda no estaba ni inventada y el recato estaba a la orden del día, ¿a quién se le habría ocurrido en ese año que una mujer estuviese hecha al “deshabitado ocio de la carne”? A Nadie.

“Y tú me lo dices que estás tan hecha

a este deshabitado ocio de mi carne

que apenas sí tu sombra se delata,

que apenas sí eres cierta

en esta oscuridad que la distancia pone

entre tu cuerpo y el mío”

Lucía Martínez, de García Lorca

Con nombres y apellidos, el poeta granadino se dirige a la que se supone como su amada y a sus lugares “más recónditos”. Eso sí, los azabaches y las magnolias queda mejor que enumerar uno por uno los atributos que la ropa no deja ver.

“Tus muslos como la tarde

van de la luz a la sombra.

Los azabaches recónditos

oscurecen tus magnolias”

Mía, de Rubén Darío

Aunque no fue tan discreto, el autor de Azul también incluía algunas referencias sexuales en sus poemas, como pueden ser el “aroma que derramas” o “fundir dos bronces”. Claros símiles del acto sexual y los flujos que ello conlleva.

“¡Qué aroma derramas

en el alma mía

si sé que me amas,

¡oh Mía!, ¡oh Mía!

Tu sexo fundiste

con mi sexo fuerte,

fundiendo dos bronces”

CHRISTOPHEL FINE ART VIA GETTY IMAGES
‘La Maja desnuda’ de Francisco de Goya (1746-1828).

Rima X, de Gustavo Adolfo Bécquer

El sevillano escribía sutilmente en este poema una oda a la eyaculación y al éxtasis sexual. Si no, ¿qué átomos del aire van a “palpitar” e “inflamarse”? “El amor que pasa”. Ya, claro.

“Los invisibles átomos del aire

en derredor palpitan y se inflaman;

el cielo se deshace en rayos de oro;

la tierra se estremece alborozada;

oigo flotando en olas de armonía

rumor de besos y batir de alas;

mis párpados se cierran… ¿Qué sucede?

¡Es el amor, que pasa!”

Soñaba una doncella que dormía, de Fray Melchor de la Serna

Este poema del siglo XVI de gran carga erótica se refiere al acto sexual como un sueño aunque, en realidad, esa “doncella que dormía” no estaba satisfecha con el acto sexual y no se desvelaba por casualidad, si no que buscaba “durar un poco más”.

“El galán la besaba y abrazaba

con más calor que un encendido leño;

lo dulce a derramar no comenzaba,

cuando se despertó, y dijo al sueño:

‘¿Durar un poco más, qué te costaba,

pues para mí era gusto no pequeño?”

Tormento del amor, de Vicente Alexaindre

Alexaindre no era tan explícito hablando de sexo o, más bien, del cuerpo de la mujer. El poeta hablaba en este poema de fronteras, de márgenes que claramente aludían al pubis y a las zonas circundantes del cuerpo de la mujer.

“Tenías cabellera, dulces rizos, miradas y mejillas.

Tenías brazos, y no ríos sin límite.

Tenías tu forma, tu frontera preciosa, tu dulce margen”

Poema 1: cuerpo de mujer, de Pablo Neruda

El poeta chileno acostumbraba a incluir versos subiditos de tono. Uno de los que puede que no te hayas dado cuenta son estos incluidos en su primer poema del libro 20 poemas y una canción desdesperada. Aunque se titulaCuerpo de mujer, decide ocultar todo lo explícito que conlleva la anatomía. Para ello, utiliza metáforas bélicas referentes al acto sexual como “una flecha en mi arco” o “una piedra en mi honda”.

“Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros

y en mí la noche entraba su invasión poderosa.

Para sobrevivirme te forjé como un arma,

como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda”

Decidme, dama graciosa, de Góngora

En este poema, Góngora utiliza numerosas metáforas (más o menos sutiles) en las que repasa todas los rincones eróticos de la anatomía masculina y femenina. Desde el “ojal estrecho” a algo tieso “con dos limones atados”. No hace falta mucha imaginación para saber a qué se refiere.

“Aquel ojal que está hecho

junto de Fuenterrabía,

digáisme, señora mía:

¿cómo es ancho siendo estrecho?

Y ¿por qué, mirando al techo,

es su fruta más sabrosa?

¿qué es cosa y cosa?”

MONDADORI VIA GETTY IMAGES
‘Rinaldo y Armida’, de Francesco Hayez (1812 – 1813).

Rapándoselo, de Quevedo

Quién podría pensar que en pleno Siglo de Oro, Quevedo iba a hacer una auténtica oda a la masturbación femenina. La protagonista de este poema se mete el dedo “dentro de la cosa” después de una sesión de depilación. Más explícito imposible.

“Mirándoselo estaba muy gozosa,

después que ya quedó muy bien rapada,

y estándose burlando, descuidada,

metióse el dedo dentro de la cosa”

Señora del arco y las saetas, de Diego Hurtado de Mendoza

Los poemas eróticos de Hurtado de Mendoza son muy reconocidos. Buen ejemplo de ello es esta señora del arco y las saetas que es muy casta y nunca ha mantenido relaciones sexuales, por mucho que al poeta le pese. Según Hurtado de Mendoza, esta mujer hará “milagrones y asquecillos”.

“Hará unos milagrones y asquecillos

diciendo que a una diosa consagrada

nadie se atreverá, siendo tan casta”

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Jornadas gastronómicas en el IES.

No solo existen la sopa de letras, los libros de lomo con queso y los milhojas para relacionar la comida y la literatura, sino que hay un mundo de relaciones entre ambos campos desde el origen del mundo (la manzana y la metáfora) hasta la actualidad, concretamente entre la Escuela de Hostelería del IES Miralbueno y el Departamento de Lengua y Literatura del mismo.

En Febrero (del 20 al 2 de marzo) se organizan unas jornadas gastronómicas basadas en el proceso de Fermentación  y el departamento de Hostelería nos pidió colaboración para elaborar un texto literario de producción propia  o ajena donde se viera reflejado dicho proceso de fermentación. Este texto complementa  la información del menú degustación que en el restaurante de Hostelería se sirve durante estas jornadas.

No lo dudamos y nos pusimos “con las manos en la masa”: pusimos a calentar unos cuantos gramos de inspiración, añadimos dos cucharaditas de buena voluntad y especial mimo en la elaboración. Mezclamos y batimos todo con  una gran dosis de entusiasmo… y aquí os dejamos una pequeña muestra del resultado final.

 

RICO….RICO…!!!!!!

 

 

TRANSCRIPCIÓN DEL MENÚ

 

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TEXTO QUE ACOMPAÑA POR LA PARTE DE ATRÁS AL MENÚ.

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PRESENTACIÓN PARA PONER EN LAS MESAS DE CADA COMENSAL…… (realizada por los alumnos de 2º FPBásica de Hostelería.

 

Y…. TODO PREPARADO PARA RECIBIR A LOS COMENSALES

 

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Un vocabulario particular que ya es de todos

Fuente: El País

“Bocata”, “tocata”, “firloyo” o “tontolculo”. El humorista dominaba toda una técnica de formación de palabras.

Antonio Fraguas, Forges, construyó un vocabulario propio que millones de españoles han hecho suyo. Y la Academia también. Por ejemplo, hoy en día se puede oír la palabra “bocata” en cualquier bar, tanto en la voz del cliente como en la del camarero, y después verificar su significado en el Diccionario, porque ahí figura desde 1983.

En esa entrada se aclara que este término se formó mediante un acortamiento de “bocadillo” y la adición del “sufijo jergal” –ata, y que equivale en el lenguaje coloquial precisamente a “bocadillo (pieza de pan abierta)”. Esta nueva función como sufijo jergal se la inventó Forges, y quizás se pueda añadir pronto a la lista de las otras cinco posibilidades y significados que el Diccionario reconoce al sufijo -ata para formar palabras nuevas en las que tal partícula se añade a una raíz (como sucede por ejemplo en “caminata” o “perorata”; además de otros términos con variación de género: “novata”, “niñato”…). Antonio Fraguas aplicó este sufijo más allá de la norma prevista, para ensancharla.

La Nueva Gramática de la Academia (2010) sí define esa aportación de Forges, aunque no lo cite como autor. Y señala que –ata es un sufijo que “construye nombres y adjetivos a partir de formas normalmente acortadas de bases nominales, adjetivales y, en menor medida, verbales”. En efecto, con esa misma construcción nacieron “sociata”, “cubata”, “tocata”…

 

¿Añade algo “bocata” respecto a “bocadillo”? Puede que sí: el bocata es quizás más personal, más cercano; más de pandilla. Más plural que singular. Igual que el tocata respecto del tocadiscos. Y además, “bocata” ha producido ya un derivado: bocatería (o establecimiento donde se venden bocatas).

La estructura jergal le permitió además al humorista suprimir la preposición que vincula el pan con lo que va dentro. Así, por ejemplo, uno de sus personajes desesperados aparecía dispuesto a comerse “un bocata cerillas”.

Forges construyó gran parte de su vocabulario identificativo a partir de los recursos propios del idioma español (especialmente los sufijos), y también inventó términos que no tienen origen conocido. He aquí una posible clasificación de su léxico particular.

Palabras creadas por sufijación. Es decir, términos que se forman con la adición de un sufijo a la raíz. A la ya citada “bocata” se añaden “drogata”, “sociata”, “ordenata”, “cubata”, “jubilata”, “segurata”, “tocata”…

Un vocabulario particular que ya es de todos
FORGES

De ellas, ya han entrado en elDiccionario “cubata”, “bocata”, “drogata” y “tocata”, como alternativas coloquiales de “cubalibre”, “bocadillo”, “drogadicto” y “tocadiscos”. Sin embargo, no todas son obra de Forges, según contó él mismo a este periódico en 2014: “Bocata’ sí que lo inventé yo, y ‘tocata’ también. Pero ‘cubata’ y ‘segurata’ no”.

Más mérito aún, entonces: descubrió un camino de sufijaciones (las “sufijaciones jergales” según la Academia) que estaba inexplorado.

Y no terminaron ahí sus “forgendros” (o engendros de Forges). También acudió al sufijo latino –érrimus, que conformó en aquella lengua adjetivos superlativos como misérrimus, celebérrimus o acérrimus. El castellano adoptaría exactamente 11 de aquellos superlativos latinos (entre otros los tres citados), que consideramos cultismos y entre los que figuran también “libérrimo”, “paupérrimo” o “pulquérrimo”. Todos ellos los heredamos por tanto directamente de la lengua de Roma, y a nadie se le había ocurrido crear palabras en español con esas piezas. Hasta que Forges empezó a escribir y decir “estupendérrimo”, “tontérrimo”, “estupidérrimo” o “modernérrimo”. De momento no han llegado al Diccionario, pero quién sabe.

Forges también acudió al sufijo –amen para sus creaciones. Este morfema articula en español palabras en las que se deduce un significado colectivo de lo que menciona la raíz. Así tenemos “velamen” (conjunto de velas), “pelamen” (el conjunto del pelo) o “maderamen” (conjunto de maderas que entran en una obra). Forges identificó probablemente el sentido de abundancia y generosidad que se ocultaba en esos términos y formó por analogía palabras como “muslamen” o “porramen”. Y definió concretamente “muslamen” como “atributos femeninos determinantes”; y “porramen”, como “conjunto de porros fumados por un grupo parlamentario, necesarios para votar afirmativamente determinados proyectos de ley propios, curiosamente infumables” (El libro de los 50 años de Forges. Espasa, 2014).

Curiosamente, la primera aparición de su personaje llamado Blasillo (en el diario Informaciones, en los años setenta) incluye una palabra forgiana creada mediante sufijo. En esa viñeta, un niño le cuenta a un hombre con aspecto muy rural: “Padre, el Blasillo está diciendo malsonancias coyunturales”.

“Malsonancia” no entrará en el Diccionario hasta 1984, mucho después de que la usara Antonio Fraguas.

Por su parte, el sufijo –oide le sirvió para formar un adjetivo (“afanoide”), que muestra una certera intuición. Ese morfema, según la Academia, “añade matiz despectivo en adjetivos derivados de otros adjetivos”; y pone como ejemplo “feminoide”. En el caso de Forges, un “afanoide” suele ser un concejal de Urbanismo.

Estos sufijos forgianos superaron todas las épocas de la obra del humorista, y también los hallamos en dibujos recientes. En ellos encontramos por ejemplo la palabra “gurtélidos”, en la que se establece una analogía con los nombres científicos que designan familias o especies animales (mustélidos, anélidos, camélidos…). En este caso, se designa una especie de bípedos asociados a la trama Gürtel.

Inglesismos. No los llamaremos “anglicismos” porque no lo son ni lo quieren ser. Antes al contrario: muchos anglicismos se usan por complejo de inferioridad (al creer que mencionar algo por su nombre en inglés es más prestigioso), y Forges se reía precisamente de eso. Hacía decir a sus personajes (a partir de los adjetivos en inglés terminados en –able; o sea: -éibol) palabras como “formidéibol” o “inaguantéibol”, además de “incrédibol”. ¿Por qué? “En mi época escolar”, explicó Fraguas, “todos estudiábamos francés. La clase media española estudiaba francés. Pero llegaron los superpijos y se pusieron a estudiar inglés. Y entonces yo le tomo el pelo de esa forma a ese estrato social, porque empezaban a decir palabras en inglés sin saber a veces ni qué estaban diciendo”.

En conversaciones familiares o de amigos, o en el lenguaje coloquial español, se suelen formar palabras así, inspiradas por Forges: “Es acojonéibol”, “esto fue impreviséibol”.

También inventó Fraguas los inglesismos “cuñading” (soportar a un cuñado) o “ejcuerning” (deporte de riesgo); y el francesismo “jilipoyuá”, de sencilla traducción para cualquier español.

Aféresis. La aféresis (del griego afaíresis, quitar) consiste en la supresión de algún sonido al principio de un vocablo. El Diccionario introdujo en 1884 los ejemplos de “norabuena” por “enhorabuena” y “Colás” por “Nicolás” (si bien en 1950 suprimió este segundo caso, quizás porque ya se entendía con el primero).

Forges captó en el habla popular esas aféresis que resultan graciosas y castizas, y en ocasiones les añadía un segundo término, fusionado: “Gensanta”, “mosanda”, “nefecto”, “sactamente”, “sodicen”, “soparece”, “sovaser”, “cachis la mar”, “gnífico”; a veces con la supresión de fonemas en el medio de la cadena de palabras: “tontolculo”.

Casi siempre se deducía un tono de sabihondez en el personaje que las pronunciaba. Pero eso no alcanzaba a la Blasa cuando decía “jomío”.

Los jóvenes amigos Blasillo y Cosme filosofando (1984-1994)
Los jóvenes amigos Blasillo y Cosme filosofando (1984-1994) FORGES

Interjecciones. El vocabulario propio de Antonio Fraguas incluyó además muchas interjecciones, algunas de las cuales podrían encajar en el capítulo anterior. Exclamaciones con aféresis son por ejemplo “¡sórdenes!” o “¡dremía!”, como también “¡vadiós!”. Y, por supuesto, “cielo santo”, que terminó en “¡losanto!”.

A ellas se unen otras populares, como “¡velay!”, una contracción de “velo ahí” que el Diccionario registra como interjección poco usada y que define así: “Úsase para dar por cierto o asegurar lo que se dice, a veces con resignación o indiferencia”.

“Velay” ya andaba por los diccionarios de principios del siglo XX, pero la Academia no la incorpora hasta 1984.

Además de aplicar su buen oído a la lengua coloquial y rural, Forges hizo pronunciar a sus dibujos exclamaciones inventadas por él, como “¡reconjoñeta!” o “¡recojonostiójonos!”.

Lenguaje popular. Algunos de los vocablos usados por Antonio Fraguas se hallaban desde hacía decenios en el habla popular, y acabaron aceptados luego por la Academia; quién sabe si con el impulso lejano del dibujante. Las palabras jergales pasaron a menudo por sus viñetas, como el muy usado “se está de buten” (“excelente, estupendo”). Él lo puso, por ejemplo, en boca de un náufrago ciertamente optimista.

El original dibujante también popularizó el elogio “maciza”, que llega alDiccionario en 1984 (“persona de carnes duras y consistentes”) después de que Forges se lo adjudicara mucho antes a las exuberantes mujeres de algunos de sus dibujos; y en ese mismo año se incorporan “maromo” (individuo, tío, fulano, novio), y además otro término del léxico forgiano: “chorbo” (“persona cuyo nombre o condición se ignoran o no se quieren decir”), de donde él formará “chorberío” –nuevamente con la técnica de la sufijación–; para definirlo, curiosamente, como “conjunto de maromos”.

Neologismos sonoros. La genialidad y la imaginación de Antonio Fraguas se plasmaron además en palabras inventadas por él, generalmente a base de combinar sonidos que bien podían sugerir lo nombrado. En esta categoría pueden encuadrarse las ya mencionadas exclamaciones “¡reconjoñeta!” y “¡recojonostiójonos!”. Y también el verbo “esnafrarse”.

El propio Fraguas contó el nacimiento de este neologismo, que la Academia no ha incorporado… aún. “La etimología de ‘esnafrarse’ es que íbamos mi amigo Antonio y yo en una bicicleta, y se nos soltó el manillar. Yo le grité: ‘¡Tírate!’, pero no se tiró. Yo me tiré, pero él se pegó una chufa contra una pared. Y entonces dije: ‘Se ha esnafrado’. Me salió así. Mucho tiempo después me enteré de que en gallego existe esnafrarse, que equivale a escarallarse. Pero mi padre, que era gallego, no hablaba nunca en gallego, y jamás le había oído esa palabra”.

Bueno, “escarallarse” tampoco está en el Diccionario de la Lengua Española, pero después de lo relatado se puede deducir bien qué significa.

Otros inventos geniales de Forges son “firloyo”, definido por él como “conjunto mecánico incomprensible”, o “firulillo”, palabra que designa un “dispositivo mecánico o electrónico, de función desconocida en el mecanismo en cuestión”(El libro de los 50 años de Forges, 2014).

La misma creatividad onomatopéyica alumbró los términos “esborcio” (construcción electrónica compleja e inadecuada), “esforciar” (romper, estropear) o “jodiente” (diente que molesta con mucho dolor).

Nombres propios. Además de los ya conocidos Blasillo, Mariano, Concha, Blasa, Romerales… Forges inventó personajes con nombre propio adaptado, mediante juegos de palabras que partían de una cierta realidad. Así, el gran portero internacional de los años ochenta Luis Miguel Arconada tuvo su personaje opuesto en Arcomanta; y el arquero Andoni Zubizarreta inspiró a su vez a Subimaleta (“el portentoso guardameta”). A los dos se les añadió el Inéfito Feliú, “esforzado atleta, primo de Subimaleta”, que siempre salía estrepitosamente derrotado. También creó Fraguas la televisión Torrenicasso (por aquel entonces, CNN+ se hallaba en Torre Picasso), en otra parodia onomástica.

Los escasos ejemplos aquí referidos (escasos en comparación con la extensión de su obra y de su vocabulario) dan idea del interés que siempre suscitó el lenguaje para el entrañable humorista.

Ese cariño por las palabras se plasmaba además en una notoria obsesión por el correcto uso del español (detestaba, por ejemplo, el galicismo “poner en valor”). Forges conocía con profundidad su lengua, y gracias a eso fue capaz de gastarle al genio del idioma unas bromas que, lejos de incomodarle por atentar contra sus viejos criterios, le habrán hecho reír a carcajadas.

#GRACIASFORGES

Un vocabulario particular que ya es de todos

Toda la cobertura sobre la muerte del genial dibujante: viñetas, artículos, vídeos, fotos, los recuerdos de los lectores..

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El alumnado de 1º de ESO visita la editorial Edelvives.

La Editorial Edelvives ha abierto sus puertas para recibir a nuestro alumnado de 1º  de la ESO.

El pasado mes de diciembre una avanzadilla de alumnos de F.P. Básica y 4º agrupado acudió a  las instalaciones de Edelvives con una visita guiada. Vinieron encantados y  nos sirvió de ánimo para repetir la actividad con los alumnos de 1º ESO, durante el mes de febrero.

Su proximidad al instituto nos permite ir andando y una vez que franqueas las puertas de un edificio enorme, te adentras en un mundo que combina la fantasía con el mundo laboral real: los libros, historias y producción.

La primera parada se realiza en una sala muy amplia donde la guía, Lara, explica qué vamos a ver y qué labores realiza el grupo Edelvives como editorial. Después, nos agrupa por parejas y puntualiza el itinerario que vamos a seguir, haciendo hincapié en las normas de seguridad y el respeto a los trabajadores que están allí.

Comienza la visita y nos acomodamos en un sofá libro enorme y precioso para ver un pequeño documental que explica el cambio que han sufrido los libros de texto en 50 años. Desde allí, se pueden ver las oficinas modernas. A continuación, recorremos  unos pasillos con paredes interactivas que nos ofrecen juegos lingüísticos y exposiciones de máquinas antiguas que desembocan en la parte más industrial. Allí, podemos ver cómo se graban las planchas con láser y diferentes tintas, se imprimen, se pliegan, se cortan y se agrupan en tres trenes, de pegado, grapas y espiral. Luego se agrupan y se almacenan en una inmensa sala desde la que se distribuirán según los pedidos.

Para finalizar, volvemos a la sala inicial y nos despedimos con una sorpresa final.

Si queréis saber cuál es tendréis que visitar las instalaciones. No te lo pierdas. Merece la pena. La visita ha sido muy entretenida y los alumnos han disfrutado de ella.

Os dejamos una muestra fotográfica de los distintos grupos.

1ºD

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1ºA

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1º E

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1ºC

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1º B

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Muere Forges, genial dibujante de medio siglo de historia de España

Fuente: El País

ADIÓS A UN GENIO DEL HUMOR GRÁFICO.

El humorista gráfico, colaborador de EL PAÍS desde 1995, tenía 76 años

Forges en el Festival de la Risa de Bilbao en 2010. FOTO: SANTOS CIRILO | VIDEO: EPV

Antonio Fraguas de Pablo, más conocido como Forges, el humorista gráfico que mejor ha retratado el último medio siglo de la historia de España, ha fallecido en la madrugada de este jueves en Madrid víctima de un cáncer de páncreas, según han confirmado fuentes de su familia. Tenía 76 años.

Desde sus inicios en el diario Pueblo, en 1964, a sus últimas viñetas en EL PAÍS -periódico en el que publicó ininterrumpidamente los últimos 23 años- plasmó con ternura e ironía la evolución de una sociedad que pasó del desarrollismo franquista de sus primeros dibujos al mundo hipertecnológico de su última etapa. Creó personajes inolvidables como el matrimonio formado por Concha y Mariano, Romerales o sus obstinados náufragos. Y también fue un inventor de una jerga propia, algunos de cuyos términos, como “muslamen” o “bocata”, saltaron de sus dibujos al lenguaje de la calle y fueron recogidos después por el diccionario de la Real Academia.

Una de las primeras viñetas de Forges, publicada en 'Informaciones'.
Una de las primeras viñetas de Forges, publicada en ‘Informaciones’.

Forges nació en Madrid el 17 de enero de 1942. Fue el segundo de una familia de nueve hermanos. A los 14 años empezó a trabajar en Televisión Española, donde comenzó a dibujar. En 1964 publicó su primera viñeta en la prensa, en Pueblo, invitado por el entonces jefe del diario Jesús de la Serna, quien lo había conocido a través de Jesús Hermida. Después colaboró en Informaciones, en Diez Minutos, en las principales revistas satíricas que nacieron con la Transición –Hermano Lobo, El Jueves y Por Favor-, en Diario 16 y en El Mundo.

Forges, el día de su firma por EL PAÍS.
Forges, el día de su firma por EL PAÍS. RAÚL CANCIO

El 25 de junio de 1995 empezó a publicar en las páginas de Opinión de EL PAÍS, en las que se han mantenido hasta la fecha. En una entrevista de Ignacio Carrión con motivo de su debut en el diario, Forges se definió como medio gallego y medio catalán, nacido por accidente en Madrid, y del Athletic de Bilbao. “Somos un conjunto de pueblos bocazas. La cuenca mediterránea se distingue por eso. Somos ruidosos, charlatanes, largones, chamulleros y farfulladores. La fuerza se nos va por la boca por mucho que hinchemos las narices”, añadió. Su primera viñeta en este periódico recogía un diálogo entre dos blasillos, otro de sus personajes más populares. “¿Y cómo saludamos?”. “Pues nada: simplemente decimos buenos días”. “Ni hablar, si decimos eso nos van a acusar de manipuladores”. “Cielos, es cierto”.

Los personajes forgianos y las temáticas de sus viñetas se fueron adaptando a los cambios en la sociedad española. Cosma y Blasa, las mujeres de pueblo que hace unas décadas desgranaban los misterios del rosario, se quejaban ahora de que se les había esforciado el wifi. El diminuto Mariano, pendiente de la maciza de turno, y la enorme Concha se transformaron en una pareja más equilibrada. Ella adelgazó y se aficionó a los libros, mientras su marido, que se afeitó el bigote, seguía obsesionado con los partidos de fútbol. Durante la Transición Forges arremetía en sus dibujos contra los sectores nostálgicos que trataban de que nada cambiara, lo que entonces se llamaba El Bunker. Después abrazó otras causas sociales: la crítica a la precariedad laboral, la oposición a la guerra de Irak, la defensa de la igualdad de las mujeres o su célebre campaña para que los lectores no olvidaran las víctimas del terremoto de Haití.

Primera viñeta publicada por Forges en EL PAíS en junio de 1995.
Primera viñeta publicada por Forges en EL PAíS en junio de 1995.

Además de sus viñetas en los periódicos, Forges fue autor de numerosos libros. El primero de ellos se publicó en 1972 con el título El libro de Forges. Elaboró una ingeniosa historia de España en viñetas, Historia de aquí. Dirigió dos películas y varias series de humor para la televisión. Escribió una novela, Doce de Babilonia. Y recibió múltiples premios y distinciones, como la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo en 2007, el Premio Nacional de Periodismo, el Premio Latinoamericano de Humor Gráfico Quevedos en 2014 y el doctorado honoris causa en las universidades Miguel Hernández de Elche y Alcalá de Henares. En 2014 se imprimió una colección de sellos con sus viñetas.

En los últimos años Forges abrazó con entusiasmo Internet y las redes sociales. Era el colaborador de EL PAÍS con más seguidores en Twitter, más de medio millón. Y en una entrevista con motivo del 40 aniversario de EL PAÍS dejó claro su fe en el progreso tecnológico. “Todas las generaciones nos creemos que somos importantísimas para la inteligencia de la humanidad. Siempre tendemos a ver el mundo desde nuestro punto de vista. Yo no me siento emigrado a una nueva cultura, yo soy parte de esa nueva cultura. A mí la tecnología no me da miedo y creo que es una de las ventajas que tenemos en la búsqueda de la libertad”.

Concesión a Forges del doctorado honoris causa en la Universidad de Alcalá de Henares, en 2016.
Concesión a Forges del doctorado honoris causa en la Universidad de Alcalá de Henares, en 2016.CARLOS ROSILLO

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21 de febrero: Día Internacional de la Lengua Materna.

Como cada 21 de febrero, se celebra el Día Internacional de la Lengua Materna, una fecha con la que la Unesco busca apoyar la lengua materna y la educación plurilingüe. Este año el Día Internacional de la Lengua Materna se centrará en el tema ‘Preservar la diversidad lingüística y promover el plurilingüismo para apoyar el Objetivo 4.6 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)’, que reza lo siguiente: “Asegurar que todos los jóvenes y una proporción considerable de los adultos, tanto hombres como mujeres, estén alfabetizados y tengan nociones elementales de aritmética”.

El objetivo general del Día Internacional de la Lengua Materna es promover una educación plurilingüe para la ciudadanía global. Al mismo tiempo homenajea al Movimiento por la Lengua Bengalí, que conmemoró en Bangladés el Día del Movimiento por la Lengua desde 1952, cuando la policía y el ejército del Estado pakistaní (que por aquel entonces ocupaba Bangladés) abrieron fuego contra la multitud hablante u oyente de la lengua bengalí que se manifestaban por sus derechos lingüísticos en Dhaka.

Este año la UNESCO conmemora el 70° aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos(link is external) y su enérgica declaración de “no discriminación por motivos de idioma”, y rinde homenaje a su traducción en más de 500 idiomas.

La Directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay, dijo en su mensaje del día: “Una lengua es mucho más que un medio de comunicación: es la condición misma de nuestra humanidad. En ella se sedimentan nuestros valores, nuestras creencias, nuestra identidad. Gracias a ella se transmiten nuestras experiencias, nuestras tradiciones y nuestros saberes. La diversidad de lenguas refleja la riqueza irreductible de nuestros imaginarios y de nuestros modos de vida.”

https://es.unesco.org

 

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Poesía para llevar 25: “Los paraguas”, de Yolanda Gracia.

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El número 25 de PPLL nos llega desde El IES Grande Covián. La autora, Yolanda Gracia, es madre de uno de los alumnos del centro y el poema pertenece a su primer libro, Aunque nunca estuve. El poema se titula Los paraguas  y como muy acertadamente señalan en los comentarios es un poema muy divertido y lleno de metáforas.

A partir del miércoles podéis pasar a recogerla por la biblioteca o descargarla desde aquí: ppll1718_25_Yolanda Gracia_Los paraguas

 

LOS PARAGUAS

Yolanda Gracia (Zaragoza, 1965-)

Me gustan los paraguas,

mamotretos punzantes

nacidos para extraviarse.

Me gustan los paraguas;

hongos con piernas,

barcas para un apuro,

juguetes del viento enojado:

los de niño, con orejas.

Me gustan los paraguas;

una jota con sombrero de arterias,

radios de bicicleta con impermeable,

tejados plegables y,

desde mi ventana,

sonámbulas tortugas penitentes,

sumisas a la lluvia que, ordenada,

les resbala.

Me gustan los paraguas,

aunque yo no tengo paraguas.

Río abajo lo puse a navegar

llevando un alba agrietada

que me nació entre las sábanas

y que mi verso, ya,

no quiere cobijar.

Me gustan los paraguas

pero ya no tengo paraguas.

Ahí va,

para extraviarse en el mar

porque, no os engañéis,

para eso vienen al mundo los paraguas.

                                                    Aunque nunca estuve (2017)

 

Si queréis leer más poemas de la autora podéis entrar en poémame:

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https://twitter.com/yolagracia1?lang=es

 

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