23 TIPOS DE LECTORES. ¿Y TÚ CUÁL ERES?

Fuente: lapiedradesisifo

   Hace tiempo leía un artículo de Lincoln Michel publicado en Electric Literature sobre los conceptos de «lector verdadero» y «lector falso». La conclusión, expresada desde su título, es que ambos conceptos son falsos. Existen muchos tipos de lectores y no hay ‒no debería haber‒ un lector más verdadero que otro. De hecho, casi podría decirse que existen tantos lectores como personas hay y como libros hay, lo cual nos deja una buena cantidad de lectores, porque ni siquiera una misma persona se comporta de la misma manera con todos los libros que lee. Sí que es verdad que es posible recopilar unos patrones de lectura, e incluso asignarlos a distintas clases de lectores, aunque solo como un juego, porque cualquier intento de generalizar una actividad tan compleja está condenado al fracaso. De cualquier manera, vamos a intentarlo. Habrá lectores que se sientan reconocidos y otros que no. Y los habrá que se identifiquen con diferentes tipos en diferentes momentos o con diferentes libros. Tal vez sean una mezcla de dos o más de ellos. Y tú, ¿cuál de los siguientes lectores crees que eres?

Lector hater

   Muchas personas leen para disfrutar, para evadirse, para pasar un buen rato, pero este no suele ser su caso. Casi podría decirse que ama la lectura tanto como la odia. No puede leer más de tres palabras seguidas sin encontrar algún fallo. Los personajes están mal construidos; ¿qué clase de giro en la trama es este?; esta novela histórica está mal documentada; ¿de verdad ese es el final del libro?; ¿es que el autor no sabe juntar bien tres frases seguidas? Estas, y muchas frases más parecidas, son el mantra del lectorhater. El lector hater cerrará el libro con odio, pero al mismo tiempo lo hará con una secreta sensación de satisfacción, al considerarse superior a él. Si escribiera, yo podría hacerlo mucho mejor, piensa. Lecturas recomendadas: Crepúsculo, Cincuenta sombras de Grey, cualquiera de Dan Brown.

Lector crítico

   Es parecido al anterior. Efectivamente, para él es más fácil odiar que amar un libro, pero cuando sucede que ama uno, lo ama profundamente. No se sumerge solo en el argumento sino que es capaz de ver el libro desde una infinidad de perspectivas literarias. Y a continuación lo expresa con un gusto exquisito. Le encanta hablar de los libros que lee, ya sea para destrozarlos o para elevarlos a la categoría de obra de arte. Sus reflexiones a menudo podrían servir de prólogos para esos libros. Si alguien se atreve a criticar uno de sus libros fetiches le saltará al cuello con odio. Este tipo de lector normalmente suele tener un blog o un canal en youtube donde expresa sus opiniones. Lecturas recomendadas: cualquier libro de Paul Auster, de Murakami o de Enrique Vila-Matas.

Lector esnob

   Jamás leerá un libro que se incluya dentro de alguna lista de los más vendidos. Es también un lector de modas, pero no de cualquier moda sino la de las elevadas por las élites culturales o por algún premio con prestigio. En ese sentido, siempre tiene algún sumplemento, revista o crítico cultural de referencia, a quien suele creer a pies juntillas. De la misma manera, nunca compraría un libro en unos grandes almacenes sino que siempre lo hará en pequeñas librerías independientes o de barrio. Tampoco leerá nada que generalmente se considere como mala literatura. Lecturas recomendadas: algún ganador de un Pulitzer o cualquiera de los libros publicados por Pálido fuego.

Lector meditabundo

   Rechaza de lleno leer cualquier libro que tenga el más mínimo atisbo de ficción. Considera que toda lectura debe tener un propósito, tiene que ser significativa y contener ideales; de toda lectura hay que aprender algo. No es que no lea por diversión, que también puede hacerlo, pero para eso está Internet. Los libros son algo más serio, cree. Evidentemente, su género preferido es el ensayo, aunque también suele leer bastante periodismo. Lecturas recomendadas: La decadencia de Occidente, libros de economía o política.

Lector paciente

   Lento y constante pero efectivo. Si leer fuera la carrera entre la liebre y la tortuga, este lector sería la tortuga. Compra un libro, y lo lee. Compra otro libro, y lo lee. Toma un libro prestado de la biblioteca, lo lee, y lo devuelve. Saca otro libro, lo lee, y lo devuelve. Cada libro que cae en sus manos es leído de manera sistemática y metódica. Normalmente no suele dejar un libro a medias, a no ser que haya un motivo completamente justificado. Siempre intentará terminar los libros, y si no lo hace se sentirá culpable. Lecturas recomendadas: cualquiera. Lo leerá de todos modos.

Lector destructor

   Su casa está repleta de libros esparcidos de cualquier manera, abiertos, con las cubiertas dobladas y las páginas anotadas. Destroza los libros pero al mismo tiempo los ama. Si los libros fueran cachorritos este lector querría abrarzarlos bien fuerte, apretarlos más y más, sin darse cuenta de que les está haciendo daño. No le importa poner en peligro la integridad de los libros porque están para leer, y leer es lo más importante. Se llevan un libro a la playa y se llena de agua y de arena, o lo dejan abierto al sol, que blanquea sus página. Pero aunque sus libros se estropeen, los conserva de todos modos, porque son sus libros y les encantan. Lecturas recomendadas: cualquiera, pero prueba a leer en Kindle.

Lector de lectura pospuesta

   Le encantan los libros. Cuando va a la librería no puede evitar comprar uno o dos. Cuando llega a casa los deja a un lado, quizá con algo de reverencia, como intuyendo que son una obra de arte digna de admiración. Los suele colocar a la vista, en una estantería o en la mesita de noche, listos para ser leídos en cuanto tenga ocasión. Pero esa ocasión suele demorarse porque tiene poco tiempo para leer. Pueden pasar días, semanas o incluso meses antes de que abra esos libros. Cuando finalmente lo haga es probable que lo disfrute mucho y que piense que cómo es posible que no lo haya leído antes. Lecturas recomendadas: El principito, La metamorfosis, Fahrenheit 451.

Lector de postureo

   En realidad no le gustan los libros. Los compra solo para mostrarlos. Si tiene dinero suele comprar ediciones de lujo y los coloca en bonitas estanterías de caoba en el salón o en el comedor. Por supuesto, nunca tuvo la intención de leer ninguno de ellos. No hay que perder el tiempo tratando de convencerlo de las bondades de la lectura. Simplemente hay que pensar que si alguna vez lee uno de esos libros y lo disfruta quedará redimido. Lecturas recomendadas: cualquier clásico gordo y que luzca, comoLos miserables, Guerra y paz o El Quijote.

Lector bibliófilo

   Más que la lectura ama los libros, que no es exactamente lo mismo. Hay muchos tipos de lectores bibliófilos. Los hay que les encantan los libros viejos, su olor, sus arrugas, el color amarillo de sus páginas; también los hay que se entusiasman con los libros nuevos, con su olor a tinta y su frescura, disfrutan pasando la mano por una pila de libros nuevos. Algunos aman las novedades en tapa dura, los que hay que son felices con libros rescatados de la calle y los que encuentran su máxima felicidad en primeras ediciones, sin son firmadas mucho mejor. Y, por supuesto, está el lector bibliófilo que es la suma de todos. El lector que adora los libros, en cualquiera de sus maneras y sus formas. Lecturas recomendadas: cualquiera le va a entusiasmar, aunque si es una primera edición mucho mejor.

Lector desacompasado a su edad

   Básicamente pueden dividirse en dos tipos: adultos que leen libros de niños o de jóvenes y niños que leen libros para adultos. Los primeros, cuya existencia por fin se ha reconocido después de tantos años, no tienen por qué sentir vergüenza de sus hábitos de lectura, como ya dije en un artículo. Muchos de ellos tienen blogs o canales de youtube donde comparten sus gustos con otros lectores afines. En el segundo grupo están los lectores a los que alguien les dijo alguna vez algo así como «ese libro no es para tu edad» o «ese libro es demasiado difícil para ti», y aún así lo leyeron, y ya no hubo marcha atrás. Lecturas recomendadas: para los niños Dickens, Salinger o Harper Lee. Para adultos J.K. Rowling, Rick Riordan, Suzanne Collins.

Lector fan

   Son desesperadamente devotos. Se adhieren al autor que les gusta como una lapa y leen absolutamente todo lo que escribe, sea bueno o malo, con independencia de las críticas que tenga o de las opiniones que les lleguen. Y cuando ya han agotado a ese autor, porque al final siempre lo acaban agotando tarde o temprano, comienzan con un incansable lamento exigiendo que saque nuevos libros. Se les reconoce porque son capaces de cruzarse el país entero para ir a una firma de libros y porque todo el mundo sabe qué regalarles para su cumpleaños. Lecturas recomendadas: depende del autor del que sea fanático.

Lector fandom

   Es una variante del anterior, su evolución. Al haber agotado a un autor, algunos de sus lectores sienten la necesidad de alargar ese universo y continúan escribiendo nuevas historias basadas en él y en sus personajes. Hay lectores a los que no les importa que no les importa que ese nuevo universo no tenga el sello original con tal de seguir leyendo aventuras sobre sus personajes favoritos. Lógicamente, estas historias rara vez aparecen publicadas en papel y este tipo de lectores suelen leer a través de foros de fandom en Internet. Lecturas recomendadas: como en el anterior caso, depende del autor del que se sea seguidor.

Lector acaparador

   «Tsundoku» es un término japonés que se refiere al hábito de la adquirir de todo tipo de libros, pero dejando que se amontonen sin leerlos. Tiene mucho del lector bibliófilo, pero es menos selectivo. No es que no le guste leerlos, pero necesita más y más libros, y llega a unos extremos en los que ya no es humanamente posible leer a la velocidad a la que va consiguiendo libros nuevos. Visitar una librería puede ser la catástrofe más placentera de todas. Si tiene dinero vuelve con una nueva montaña de libros y si no lo tiene sufre tremendamente por no poder seguir aumentando su colección. Si visita una biblioteca se frustra sabiendo que todos esos libros nunca estará de forma definitiva en su poder. Huye de estos lectores si alguna vez te dicen que tienen que hacer una mudanza. Lecturas recomendadas: cualquiera.

Lector promiscuo

   Un día puede empezar con unas pocas páginas de una novelita y al día siguiente leer algo totalmente distinto en el metro, un nuevo libro cuando llega a casa del trabajo, y otro en el trabajo también, si es que tiene algo de tiempo de descanso. A la hora de dormir, no hace falta decirlo, también lee algo completamente diferente. Este lector tiene un montón de frentes abiertos al mismo tiempo y consigue llevarlos todos adelante. ¿Confunde personajes o argumentos? ¿Presta más atención a unos libros que a otros? Tal vez. Pero es incapaz de comprometerse con un solo libro; es una especie de hippie de la lectura. Lecturas recomendadas: libros que puedan terminarse rápido o cuya lectura pueda interrumpirse, como novelas cortas, colecciones de relatos o de ensayos.

Lector compulsivo

   Se le reconoce porque siempre, absolutamente siempre, lleva un libro encima y aprovecha cualquier ocasión para abrirlo, aunque sea un par de minutos. Podrás verlo leyendo en el metro, en la mesa de una cafetería o en la cola de un banco. De pie o sentado. Ahora mismo, mientras estás leyendo esto, él está leyendo un libro, no lo dudes. No importa qué libro sea, en realidad, siempre y cuando tenga página, e incluso aunque no las tenga ‒también lee en formato digital‒. Lecturas recomendadas: cualquiera le viene bien.

Lector influenciable

   Escucha las opiniones y recomendaciones de lecturas de todos, desde su madre hasta Mercedes Milá. Lo mismo cree a pies juntillas la lista de libros que hay que leer del periódico de turno que la de Borges, la de Mark Zuckerberg o la de Emma Watson. Le gusta leer en grupo. Lecturas recomendadas: Patria de Aramburu, cualquiera de Dolores Redondo.

Lector de antes de dormir

   El único momento del día en que lee es cuando va a dormir. Se lleva su libro a la cama, lo lee acostado, sintiendo cómo su cuerpo se va relajando, cómo entra en un mundo alternativo que nada tiene que ver con la realidad, y poco a poco sus ojos se van cerrando, hasta despertarse a las tres de la mañana con el libro sobre la cara y la luz de la mesita de noche encendida. Dependiendo del aguante que tenga puede leer más o menos tiempo. Lecturas recomendadas: cualquiera, aunque si sientes que lees poco tiempo y que te duermes demasiado pronto, podrías leer estos consejos para evitar que te ocurra.

Audiolector

   Es es único lector de esta lista que consigue lee sin leer. El truco está, por supuesto, en usar audiolibros. Aquí entran dos tipos de lectores distintos. Por una parte están las personas que se niegan a dar por válidas esas excusas de que no se lee por falta de tiempo, y no dejan pasar el ratito de hacer la comida, de limpiar la casa, de hacer algo derunning o de ir al trabajo en metro sin un buen chute de literatura ‒oída, eso sí‒. Por otro, están las personas que tienen una rutina de trabajo que les permite escuchar un audiolibro, como aquellos que tienen que conducir largas distancias. Lecturas recomendadas: debería echarle un vistazo al catálogo de Seebook.

Lector público

   Cuando lee algo, ya sea que le encante o que lo deteste, no puede dejar de hablar de ello. Tiene cuenta en todas las redes sociales y cada día lo hace en ella. Es capaz de escribir decenas de tuits seguidos comentando el libro que lee página a página ‒o en su defecto sube capturas de párrafos enteros‒. Su cuenta de Instagram está llena de fotos de los libros que va leyendo. Le gusta compartir y a veces, incluso, es capaz de prestar libros. Lecturas recomendadas: cualquier libro que tenga una cubierta bonita o páginas que salgan bien en fotografías, como los de Frida Ediciones.

Relector

   Sabe lo que le gusta y en lugar de andarse por las ramas y arriesgarse a encontrar algo nuevo que no le guste prefiere enfocarse en lo que ya conoce. Lee los mismos libros una y otra vez, vuelve a ellos como si fueran viejos amigos, que en realidad es lo que son. Alguna que otra vez debería arriesgarse y dar el salto leyendo algo completamente desconocido, aunque le vaya mal. Lecturas recomendadas: cualquiera que ya haya leído.

Lector complejo

   Es una combinación de muchos de los anteriores. De hecho, cada nuevo libro que lee puede hacer que afloren distintos tipos de lectores y, a veces, incluso puede ocurrirle en el mismo libro en distintas páginas. Es un alma libre, salvaje, que se niega a ser definido ni categorizado. Lecturas recomendadas: imposible recomendarle una lectura a este lector.

No lector

   Dice que no lee porque no tiene demasiado tiempo pero lo que en realidad quiere decir es que la lectura le aburre. Muchas veces ha llegado a esta situación como consecuencia de alguna experiencia traumática con un libro o quizá porque leyó el libro menos indicado en el momento menos adecuado. No hay que darlo por perdido porque el hecho de que no te guste la lectura no es algo irreversible. Puede empezar dándole una oportunidad a un libro pequeño, sobre algún tema que le interese mucho. Tal vez así descubre todo lo que puede aportarle la lectura, porque no hay duda de que una vida sin libros es menos vida. Lecturas sugeridas: Para empezar, libros cortos y fáciles de leer; novelas gráficas o cómics. Siempre sobre temas que le interesen.

Acerca de Miralibro

Este es el blog de la Biblioteca del IES Miralbueno.
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